SE VENDE MÉXICO
Por: Miguel Segura Q.
Consultor en proyectos de inversión inmobiliaria.
17/09/20
Sin duda podemos pasar a la historia como las generaciones que sobrevivieron a la pandemia del Covid-19. Hay un antes y un después, en nuestra sociedad y en el mundo.
En el mercado inmobiliario no es la excepción, se ha visto notablemente como hay una oferta brutal de inmuebles que se venden o se rentan, principalmente usados.
Por otro lado los desarrolladores, desde que la nueva administración tomó el poder, dejaron de creer en el negocio al reducir los programas que incentiven la inversión, por lo tanto, en este contexto han tomado fuerza la vivienda de segundo uso.
El principal tema a analizar es: ¿Cómo vender? ¿Cómo rentar? ¿A qué precio? ¿El mercado lo paga? ¿El mercado está comprando o rentando?
Son preguntas que me hacen últimamente los clientes en esta crisis pandémica donde la economía del país se ve doblemente golpeada por las políticas públicas y los múltiples comunicados del gobierno federal, versus los escenarios que pronostican los analistas a nivel mundial. Incertidumbre, al final.
Sin embargo los precios siguen ahí, en su mayoría estáticos, resistiendo el huracán pandémico, flotando en un mar de incertidumbre económica mundial y vistiendo de negro por si tuviera que asisitir a algún funeral que pudiera ser el suyo. No han bajado los precios en los inmuebles, hasta ahora.
Veo que solo el mercado cambia, se muda para reducir costos fijos y de espacio, porque donde están es ya impráctico y caro; hay que prepararse para una peor crisis. Venden sus inmuebles para diversificar la inversión y recapitalizarse.
Los que rentaban en $35,000 pesos, ahora buscan una opción de $20,000, tienen que mudarse de zona, de colonia, de ciudad, incluso de país. Los que tenían un espacio de 300 metros cuadrados, ahora buscan espacios de 100 metros, porque su personal trabaja en casa. Los hogares nuevos deben ofrecer espacios para hacer home-office y trabajos desde casa, si es que su empresa no tuvo que cerrar definitivamente.
Los grandes corporativos dejaron de tener esa reserva en espacio para crecer, ahora el home-office se ha convertido en un modus vivendi y estamos aprendiendo a tener mejores resultados de esa manera. Los empleados ahora tienen vida, no pasan tanto tiempo en el transporte, comen sano, tienen tiempo de convivir y dejaron de sufrir también el riesgo de ser asaltados en el trayecto. Por lo tanto, los espacios de oficina se van a limitar a simplemente tener presencia y dar servicio remoto a clientes.
Para estar vigentes y dentro de la vorágine del mercado debemos estar alertas, significativamente mejor informados, encontrar los precios adecuados y ser fríamente realistas con nuestros clientes. Tener una base de datos depurada y vigente, sin duda hará la diferencia.

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